martes, 21 de junio de 2011

#3: Ahora me permito Ser Feliz

La felicidad siempre está ahí, no hay que salir a buscarla fuera. Guarda silencio tanto verbal como mental, respira profundamente conéctate con tu cuerpo, con tu silencio. Mantente quieto y aquieta tu mente.

No intentes ponerla en blanco, sólo se trata de no perturbarte ni engancharte con tus pensamientos. Que no te asusten, tus pensamientos sólo son eso: pensamientos, ideas, opiniones, no son realidades.

Nadie impide tu felicidad más que tú mismo. A veces no eres feliz porque te regañas demasiado, eres cruel contigo mismo, crees que no mereces la felicidad porque consideras que tienes muchos defectos.

No te das la prosperidad, el amor, la salud y la abundancia porque sientes que no la mereces, que has sido muy malo, que no te has portado bien, pero dime ¿qué cosa tan mala has hecho como para no poder perdonarte por eso y poder abrazar tu ser y permitirte ser feliz? La verdad es que nadie es tan malo como cree.

No te compares, la comparación hace que siempre terminemos sintiéndonos mal.  Tú eres tú y punto. Tus circunstancias han sido diferentes a las de los demás así que no hay punto de comparación.

Si hiciste cosas que consideras malas, no es porque seas mala persona, sino porque en ese momento tu nivel de inconciencia era grande, pero tú no determinaste que fuera así.

Deja de pensar en tu contra, simplemente reprograma el curso de tus pensamientos. Aprende a perdonarte y a otorgarte la vida que mereces.

Repite: Ahora me permito Ser Feliz. Porque la felicidad es mi derecho divino. Tengo el derecho de ser feliz, Dios quiere que sea feliz. Merezco ser feliz.

Y recuerda: siempre agradece este instante, ya que es perfecto.

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